Les había adelantado que viajaba con varios propósitos: uno de ellos
era participar en la ceremonia de graduación mi hija. Con 16 años se
bachillera y se alista para ir a la Universidad.
Qué orgulloso me siento de mi niña.
Después de la ceremonia vino la fiesta y la cena.
Bueno; estas muchachas insistieron en bailarme al ritmo de palo de mayo
¿se animan?
Homero.
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