Mostrando entradas con la etiqueta prosa corta. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta prosa corta. Mostrar todas las entradas

viernes, 16 de febrero de 2018

TIEMPO SIN TIEMPO.


La guerra me quitó varios años de mi vida, mi juventud. Me robó horas de buena lectura, de buen cine, de poder viajar por el mundo, incluso de poder amar con tranquilidad. 

Ahora solo te tengo a ti cómo mi pequeño gran tesoro escondido. Se que me estás retorciendo los ojos y chupando dientes, aunque no te mire. Deja de teclear el celular y poneme un momento de atención.

Que el ocio y la vaguedad no te arrastre por los caminos de la inutilidad. Aprovecha ahora que estás joven y los males se sienten lejanos en tu cuerpo, trata de rectificar y trabaja para vivir, porque nunca es suficiente el tiempo que nos da la vida.

El paraíso y el infierno son dos lados de un mismo patio.

Homero.
Febrero 16, 2018.
Mi cuarto.

domingo, 26 de mayo de 2013

LA CHICA DEL POEMA RECHAZADO.


Ella era la chica más popular de la clase; también era la mejor alumna.
Todos nos quedábamos viéndola cuando se descuidaba en el cruce de sus hermosas piernas. Y al igual que todos me gustaba también la chica.
Recién había cumplido 13 años y yo algo menos. Se puede decir que yo era un niño y ella una adolescente.
Sabía que le gustaba el hijo del Capitán de la Guardia pero eso no me intimidaba.
Me decidí a proponerle noviazgo y le mandé un poema que le hice como ofrecimiento sentimental.
Lo hice por medio de una de sus mejores amigas por que pensé ingenuamente que en algo me iba a beneficiar.
A los pocos minutos regresó la amiga con mi poema y un papelito que decía:
"Gracias pero no acepto".
Doblé nuevamente mi poema y lo metí en la bolsa de mi camisa junto con mi vergüenza.
Todas sus amigas se reían y me miraban con ojos de lástima. Ella se levantó coqueta de su asiento y le tomó la mano al hijo del capitán de la guardia. El también se reía.
Años después me la encontré en la calle; a unas cuadras de mi casa y estaba tan cambiada. Obesa, llena su cara de espinillas y barros.
Después de saludarme con algo de asombro; examinándome de pies a cabeza me dijo: "Qué guapo que estas" y sí; no pude evitar la respuesta: "No te puedo decir lo mismo".
Ella bajó la cabeza; me dio la mano en señal de despedida y se marchó; probablemente con la vergüenza similar a la que tuve un día.

Homero.

lunes, 3 de diciembre de 2012

EL ROBO


Salía de una reunión, eran las 5 de la tarde y empezaba a oscurecer.
LLave en mano se dirigió a su automóvil mientras con la otra mano cargaba su maletín “samsonite”; por fin le habían pagado el trabajo de todo un año.
Gerardo era publicista.
Cerca de su vehículo se encontraba un hombre en cuclillas; amarrándose los zapatos. Daba mala espina. El misterioso hombre sin levantar la mirada le dijo: “Lo estoy esperando, ¿Usted sabe para qué?”.
Gerardo estaba tenso y le dijo: “Para asaltarme supongo”. _ Así es mi amigo, para asaltarlo. ¿Y qué piensa hacer al respecto?”. Gerardo puso el maletín en el suelo y le contestó rápidamente: “Pues defenderme hijueputa” y comenzó a patear al hombre que ni se había molestado en incorporarse.
A los pocos minutos llegó la Policía y detuvo a Gerardo que gritaba como loco. El maletín había desaparecido.
La gente se había aglutinado alrededor del hombre que yacía golpeado en el suelo y comentaban: “Pobre hombre, severenda vergueada la que le han pegado”.
El hombre logró incorporarse con cierta dificultad y le dijo a Gerardo un poco antes de que se lo llevaran detenido: “Te lo dije”.
Gerardo siguió gritando: “Es un ladrón; me acaba de robar”. Pero nadie le creyó; nadie le hizo caso.

Homero.
Diciembre 3, 2012.
Mi Cuarto.

jueves, 14 de mayo de 2009

LA NIÑA QUE LLORABA

Tenía 3 años y lloraba y lloraba la niña.

Su madre le preguntó: ¿Por que lloras hija?

La niña le respondió con un libro en la mano: "Es que no se leer"

Ahora la niña que fue; con cuarenta y pico de años a cuesta
sabe leer pero no lee y llora por otras cosas.

Homero.