Aprovechando uno de los tantos ratos que no tenemos luz. Me senté con mi hijo de 11 años en el porshe de la casa y le pregunté si quería jugar al pegue…
¿Qué es eso? Me preguntó.
Su pregunta me sacó de balance.
Pues un juego que juegan los chavalos… ¿Los chavalos?
Le pregunté si nunca había jugado “un, dos, tres, punto” o “landa…” y a todos me contestó que no; mientras seguia jugando con su teléfono nuevo con mp3.
Mi corta conversación con mi hijo me hizo reflexionar que no en vano las civilizaciones milenarias; aseguran sus cimientos a través de la tradición oral de padres a hijos…no es con libros solamente es oral…contado y representado.
Juguemos con nuestros hijos.
Si no una parte de nuestra historia y de nuestra cultura morirá inevitablemente.
Homero.

