Sentado en el viejo madero
el hombre;
el mismo que antaño
servía de trinchera
simulando una guerra
entre policías y ladrones.
La guerra verdadera se había librado
sangre con sangre
entre hermanos
bajo el ala imperial
Y ahora sentado,
en el viejo madero
el hombre;
apenas recuerda
lo inútil de la guerra
Ya no habían fuerzas
ni para jugar
ni para ganar
las medallas colgaban del madero.
Todo se había perdido en el tiempo;
en los recuerdos mas difusos
de la niñez...
¿Jugamos a la guerra?
Homero.

