viernes, 24 de junio de 2016

EL ASOMO.

El niño asomó su cabeza por la ventana. Todos los días hacía eso. Pasaban las personas por la acera frente a su casa y nunca respondía los saludos. Ocasionalmente, unos niños de la vecindad se paraban frente al jardín, abriendo las piernas y saltando en derredor hacían muecas con sus manos, para luego salir corriendo. Un día de tantos ya no salió. La ventana estaba cubierta por una gruesa cortina de tafetán. Años después pasé por el mismo lugar y me encontré un anciano sentado en el umbral de la casa y con justa curiosidad me acerqué a preguntar__ Buenos días señor, ¿Usted sabe de un niño que vivía en esta casa y que solía asomarse por la ventana? El hombre pareció no inmutarse, tenía los dedos de sus manos entrelazados con una delgada cadena.____ Era mi hijo__ respondió__ Era ciego de nacimiento. Me despedí rápidamente y me marché abrumado, uno a veces mira cosas en la vida que no son lo que parece.


Homero.

10 comentarios:

RECOMENZAR dijo...

que bello e intenso tu escrito tan real como si lo hubiera escuchado

Locaporlaluna dijo...

Gusto leerte, un cuento intenso que lleva desesperadamente a conocer el final. Mis cariños, amigo.

Carlos Augusto Pereyra Martínez dijo...

Cuánto desvela el final, Homero, sobre la condición humana. UN abrazo y grato volver a leerte,. Carlos

Homero Nicaragua dijo...

Hola Recomenzar. Trato de llevar mensaje para reflexionar. Muchas gracias por tus comentarios.Abrazos. H.

Homero Nicaragua dijo...

Muchas gracias Lucia.Como ves, me gusta escribir prosa corta de este tipo. Me alegra verte por aquí mi amiga. Abrazotes. H.

Homero Nicaragua dijo...

De eso se trata, Carlos, a veces nos formamos una idea sobre alguien o sobre algo sin averiguar su veracidad. Abrazos mi amigo. H.

Tesa Medina dijo...

¡Cuanto tiempo, Homero!, te pierdo, nos reencontramos y siempre me alegro de que ocurra porque leerte es un placer.

Un relato muy hermoso, breve e intenso, con una pizca de misterio y un final sorprendente que nos invita a reflexionar.

Quizá sea la falta de empatía lo que hace que no veamos más allá de las apariencias.

Muchos besos, a ver si nos nos perdemos de nuevo.

Homero Nicaragua dijo...

Hola Tesa, mi gran amiga. Me alegra reencontrarme nuevamente contigo en esta maravillosa experiencia de bloguear; en un mundo de facebook y whasap, pareciera algo cada vez más distante. A mí también me encanta leerte, ver tus trabajos manuales y fotografías. Siempre es un placer. Muchos beso para ti. H.

Noite de luna dijo...

Seguramente, me hubiera quedado y hablado de aquel niño.

Me he quedado un poco sin respiración. Me ha gustado mucho.

Saludos

FDG - El Señor de Monte Grande dijo...

Y como sociedad de cualquier lugar del mundo seguimos sin aprender a ver no solo a mirar !!!

Un abrazo desde MG