martes, 21 de octubre de 2008

LA HORA DEL TE.

Estaba en Rosita; un pueblo minero enclavado al nor-este de Nicaragua olvidado y pobre.

Como en Macondo; el tiempo giraba sobre sí mismo. Eran tiempos de guerra; escasez y hambre.

Unos amigos de España me habían regalado 5 bolsita de te y sólo me quedaba la última.

Arrimé a una casa en uno de su barrios para saludar a Doña Tula;una mujer luchadora y dirigente de su barrio.

Me senté en el porshe de su casa para agarrar aire; llena de taburetes y bancas de madera rústica, servían para los comensales que atendía a la hora del almuerzo.

Me ofreció un cafecito y antes de contestarle me acordé que andaba mi última bolsita de te y qué mejor que compartirlo con esta amiga.

Le pregunté que si tenía el fogón de leña prendido y me dijo que sí. Entonces le pedí que calentara agua para un te y le extendí la bolsita para que lo hiciera.

Ella no me dijo nada; tomó la bolsita de te y se la llevó a la cocina.

Transcurrieron varios minutos que se estiraron con la tarde que caía; tardaba más del tiempo necesario.

De pronto se apareció con dos tazas grandes de agua de te; tan diluida que se miraba el fondo de la taza y llena de pequeñas partículas de te.

Tula ¿Que hiciste?

Pues hacer el te que me pediste___ me contestó con aplomo.

Andá enseñame que fue lo que hiciste... y me condujo a la cocina donde me encontré una gran porra de agua hirviendo cuyo único contenido, además de abundante agua, era la única bolsita de te que me quedaba de las que me habían regalado los amigos de España, esparcida en ese montón de agua de la porra grande de Doña Tula.

Ella me vuelve a ver un poco asustada y me pregunta:

¿Qué no era así que lo querías?

La volví a ver y le dije:

Esta bien Tula... gracias.


Homero.

11 comentarios:

Julia dijo...

Pobre Doña Tula...
La verdad es que en estos pueblitos perdidos están alejados de todo, quizás hasta de algo tan simple y común para nosotros como lo es el té en saquitos.
Pero hospitalidad no les falta.
Un beso.

El Señor de Monte Grande dijo...

Es la realidad y en esos puebloitos viven a puro corazon.

Un abrazo desde MG

Anna dijo...

Te dejo copia de una respuesta que acabo de dejar en: http://xino-xano-aspacico-y-callandico.blogspot.com/, respondiéndote.

Amigo Homero, no me di cuenta de un error que no he subsanado. Este blog nunca ha sido copia de ningún otro, al contrario. Si hubiera que mirar el tema de mis pasos blogueros, éste sería uno de los primeros.
En él puedo seguir la evolución que he podido sufrir en mis interacciones con otros y otras dentro de lo virtual.
Un abrazo, amigo.

Runas dijo...

que bonita historia, me ha encantado. Un beso

Sakkarah dijo...

La intención era buena...Seguro que ese día aprendió a hacer té.

Un beso.

Té la mà Maria - Reus dijo...

Ignorando mi vida,
golpeado por la luz de las estrellas,
como un ciego que extiende,
al caminar, las manos en la sombra,
todo yo, Cristo mío,
todo mi corazón, sin mengua, entero,
virginal y encendido, se reclina
en la futura vida, como el árbol
en la savia se apoya, que le nutre,
y le enflora y verdea.
Todo mi corazón, ascua de hombre,
inútil sin Tu amor, sin Ti vacío,
en la noche Te busca,
le siento que Te busca, como un ciego,
que extiende al caminar las manos llenas
de anchura y de alegría.

trebol dijo...

Pobre mujer, a veces no nos damos cuenta de que no todo lo que sabemos nosotros lo saben los demás...
Besotes

Lara dijo...

Jajaja.... pero lo que cuenta al fin y al cabo es la buena intención de la mujer ;)
Muuuuuacks!

Darilea dijo...

Una tierna historia :-)
Besitos

Fata Morgana dijo...

Bueno, si te pones a pensar, un saquito bien usado puede dar para tés... Cuestión de ahorro forzoso :)

Besitos

Fata Morgana dijo...

5 tés, he querido decir.