Veo caer atardeceres en mi vida
como ilusiones que nacieron y se fueron.
y ninguna de ellas.
Al final me he quedado haciendo
la más próxima y conveniente
tan solo la que ha quedado a mano
de mis desdichas y pesares.
pero estas entran y no se quedan
o se quedan como ecos de alcantarillas.
La forzada puerta abierta
para entrar a túneles oscuros
llenos de humedades
ha estado siempre allí;
sin un candil para alumbrar sus pasadizos
sin una mano amiga que te guíe
a través de sus silencios.
Ya no espero nada del mañana
futuro nuevo que te traiga
olores frescos desde los cafetales.
abrigado en una banca
o en el suelo mustio
donde descansan tus pisadas.
Veo caer atardeceres en mi vida
y con ellos mi vida misma...

