Con los años el proceder se vuelve mesurado.
Nos enamoramos como niños
de lo cotidiano
de las cosas que de mas jóven
no reparabamos.
Esa sensibilidad que brota en sentimientos
tiene una lógica explicación
hemos madurado
de alguna forma.
Hemos encontrado la perfección
en la sencillez de las cosas.
El tiempo nos arrastra
inevitablemente al olvido
Los recuerdos
se vuelven débiles
y al final desaparecen.
El aquí y ahora
es quizás la única garantía
de que estamos vivos todavía
es decir... con vida...
Estoy vivo ahora.
Homero.
Mi Cuarto.
Viernes
Noviembre 9, 2007
11:09 p.m.

