Me tenía nervioso. Se movía sigiloso de un lado para otro, retorciendo sus ojos y enseñando sus dientes. Volvió a ver hacia la calle y quiso agredir a un par de personas que caminaban plácidamente. ¿Se había levantado con malas pulgas? Duque, mi perro por fin se echó posando su quijada en el suelo; resignado a ver una foto del "candidato del pueblo" en las pasadas elecciones, que yacía aun colgada de un poste de la calle.
Homero.
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2 comentarios:
Mejor asi, echado y resignado, a tus pies postrado pero amado. Un placer leerte Homero. Besos, cuidate.
¡¡¡Hola Homero!!!
Hay días en los que no levantamos de malas y al final nos damos cuenta que estamos mejor quietos sobre todo si no podemos solucionar nuestras inquietudes.
Un beso
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